22 abr. 2010

Casa de la ramera
Seguimos la huellas de pies que bailaban
hacia la calle alumbrada de luna
y nos detuvimos bajo la casa de la ramera.

Adentro, por sobre estrépito y movimiento,
oímos los músicos tocando a gran volumen el «Treues Liebes Herz» de Strauss.

Como formas extrañas y grotescas,
realizando fantástico arabesco
corrían sombras detrás de las cortinas.

Vimos girar los fantasmales bailarines
al ritmo de violines y de cuernos
cual hojas negras llevadas por el viento.

Igual que marionetas tiradas de sus hilos
las siluetas de magros esqueletos
se deslizaban en la lenta cuadrilla.

Tomados de la mano
bailaban majestuosa zarabanda;
y el eco de las risas era agudo y crispado.

A veces un títere de reloj apretaba
la amante inexistente contra el pecho,
y otras parecía que querían cantar.
A veces una horrible marioneta
se asomaba al umbral fumando un cigarrillo
como cosa viviente.

Entonces, volviéndome a mi amor dije,
«Los muertos bailan con los muertos,
el polvo se arremolina con el polvo».

Pero ella escuchó el violín,
se apartó de mi lado y entró:
entró el Amor en casa de Lujuria.
Súbitamente, desentonó la melodía,
se fatigaron de danzar el vals,
las sombras dejaron de girar.

Y por la larga y silenciosa calle
en sandalias de plata asomó el alba
como niña asustada.

 Oscar Wilde

14 abr. 2010

"Fue entonces, cuando llegaron las mariposas. Aquel invierno había sido duro. el otoño anterior apenas había llovido y la primavera no trajo buenas nuevas. Fue una época nefasta aquella, ¡ni te lo imaginas! El aire estaba cargado de polvo y el calor era sofocante; no había forma de ver crecer nada. La mitad de la gente enfermaba y la otra mitad se estaba muriendo de hambre. Dejamos de rezar incluso. Despues de tanta guerra, de tanta muerte, de tanto sufrimiento, de tanto llanto... ¿Acaso nos merecíamos aquello?
Fue entonces cuando llegaron las mariposas. 
¡Había cientos, miles! Estaban por todas partes...
Lo cubrían todo, las casas, los árboles, incluso las podías sentir caminando sobre tu cuerpo cuando dormías.
Y, poco despues de ellas, llegó la lluvia.
Fue entonces, si, fue entonces.
Lo recuerdo muy bien.
Fue entonces cuando comenzamos a creer en la mágia.











Siento no poder contestar a los comentarios =(. 
Estoy en época de exámenes y no doy para más x(
Cuando termine, prometo ponerme al día con todo lo que habeis escrito!

Y un beso especial para ti, Chica Oreo!
espero que te haya ido muy bien en Barcelona!

7 abr. 2010

Manuscrito encontrado en el Olvido


Un lobo le dijo a un niño que con su carne tierna
iba a pasar el invierno.
El niño le dijo al lobo que sólo comiera una pierna
porque siendo aún tan tierno
iba a necesitar muy pronto que estuviera bien cebado
pues llegaría un momento
en que, aunque cojito, necesitaría un asado
de lobo como alimento.
Se miraron, se olisquearon y sintieron tanta pena
de tener que hacerse daño
que se pusieron de acuerdo para repetir la escena
evitándose el engaño
de que para sobrevivir dos personas que se quieran
sea siempre necesario
que, al margen de sus afectos, unos vivan y otros mueran.




[Ambos murieron de hambre]







Los Girasoles Ciegos
Alberto Méndez.

Nubes


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