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2 jul 2010

Gatas.

Me gusta la sonrisa de idiota que se te pone cada vez que imaginas como te desabrocho uno a uno los botones de la camisa.
A las gatas de calle, como yo, nos basta con un par de caricias antes de irnos a dormir. Deja la ventana abierta, que me deslizaré por tu tejado y me colaré en tu cama sin que te de tiempo a rechistar. Puedo apostarme mi tiempo y el tuyo a que esta adicción tan tonta - tu adicción a mi- te hará despertarte más de una noche ardiendo y odiando el que yo no esté para comerte a bocaos y repasar anatomía -la tuya, puestos a especificar. Esta vez son mis demonios los que se cuelan en tu cama y tus vaqueros desgastados los que acabarán los primeros en el suelo de la habitación. Y es que a veces no te crees que soy incandescente, oye, y que nunca me termino de apagar. Pero en fin, nos conocemos, y si te ronroneo lo suficiente al oído sabes que no vas a resistirte mucho a venirte conmigo a jugar al sofá. O a donde sea. Lo importante es que sea a mi a quien arropes cuando los malos momentos se me metan en los pulmones pegados al aire frío del invierno y a la sinrazón de mi cabeza atolondrada y defectuosa. Que a las gatas malhumoradas también nos viene bien de vez en cuando pasar el invierno en un rincón calentito. Para evitar infecciones de corazón y parásitos en el alma, ya sabes.
Y es que, por muy zorra y puta que sea, a mi también me apetece tener a alguien bueno a quien poder querer, aunque solo sea para que no se me oxiden los latidos y evitar ese chirrido tan molesto que me hace estremecer los tímpanos y no me deja oir nada más.
Pero, eh, tranquilo, que no voy a pedirte imposibles, no voy a exigirte que me quieras...




A las ilusas como yo nos vale solo con que lo parezca.

2 jun 2010

De casualidades cinematográficas

Las cosas, a veces, si que son como en las películas.
Necesitabas que alguien apareciera y se llevara la monotonía que te empolvaba los cuellos de la camisa. Alguien a quien regalarle toda la tristeza que te pesaba en los bolsillos. Alguien con quien mirar la luna, alguien con quien huir a Siberia. Alguien, sin más. No te importaba que no fuera tu media naranja ni tu medio limón. No querías a una princesa en apuros, te bastaba con una bruja, aunque fuera la más mala del cuento. Ni boca de fresa ni ojos de cielo. Con que fuera de verdad, con eso valía. Con que supiera dar minimamente un abrazo, una caricia, un susurro... Con que te mirara a ti y solo a ti, eso era lo que querías, lo que buscabas, lo que necesitabas.
Desesperadamente.
Y entonces, llegué yo. Así de fácil, así de simple, solo por casualidad.
Tampoco soy especialista en estas cosas pero creo que, si lo intento, te puedo salvar la vida.
Dame tiempo.
Tú solo dame tiempo y te aseguro que, cuando menos te lo esperes, conseguiré quererte.
Y conseguirás quererme.
Y las cosas dejarán de irnos tan mal.

23 may 2010

Son tus ojos, Alexiel, tus ojos

Tienes la mirada manchada, Alexiel, y no se de qué es. Es una de esas manchas que no se van cuando frotas, que persisten, empañando tus ojos de cielo. Creo que esta es tu primera vez. no te preocupes, puedo arreglarlo.
Es que son tus ojos, joder, ¡tus ojos, Alexiel! Que me saben a ganas camufladas de frío, a añoranzas, a recuerdos.
Solo un poquito más, Alexiel, aguanta un poquito más.
Esta vez prometo ser yo la que vaya a salvarte.

3 may 2010

Dibuja y desdibuja.

Me escuecen las heridas del corazón cuando estoy contigo.
¿Será porque vienes a curármelas con tu sonrisa manchada de cigarrillos?
Puedo portarme bien si me lo pides con ganas. Puedo hacer como que no voy a irme si tú haces como que me A(+). Y viceversa. Puedo contarte las historias más largas y hacerte las noches más cortas, llenarte tus oidos vacíos de palabras no tan huecas como te hicieron creer en su día. Tú dame tiempo. Dame tiempo y puede que lo infuncionable funcione. Que yo puedo borrar lo imborrable, saltarme lo previsible. Puedo enredarme entre tus piercings y deborar tus tatuajes.
Puedo descolocarte, ánima libera.
Puedo hacerte libre.
Solo si tú me dejas que te descoloque, claro.





Yo, a cambio, puedo dejar que dibujes o desdibujes mis contornos.
Lo que tú prefieras.

Nubes


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