6 feb. 2010


A Daniel se le escapan los abrazos.
Tiene tantos que, a veces, es como si se le cayeran al suelo. Los regala, haciéndose un favor a si mismo. Es un romántico desesperado, enamorado del amor y del vino barato mezclado con coca-cola. Tiene los ojos más verdes que al envidia y la sonrisa más grande que el corazón. Que, en su caso, es decir muchísimo porque Daniel tiene el corazón más grande que existe. Tanto que no le cabe en el pecho. Se lo rompieron un par de veces y ha sabido reconstruirlo, dejándole alguna cicatriz de esas que sirven para no olvidar. A veces siente que su corazón, reparado y aun algo defectuoso, se para por momentos. Entonces es cuando le entran los miedos.
Miedo a estar solo, miedo a estar muerto, miedo a no saber vivir, a madurar, a hacerse viejo, a perder lo que de verdad le importa...
Cuando le pasa esto, cada vez más a menudo, se le encoge la mirada y se le empaña la sonrisa, pero muy pocos nos damos cuenta porque, pase lo que pase, él se obliga a no dejar de sonreír. ¡Y es que hay tanta, tantísima gente que depende de su sonrisa! Así que se traga las penas, o se las bebe algún que otro sábado y mañana Dios dirá, que los domingos no son tan malos días después de todo...
Trafica con secretos, con besos y alguna que otra vez con lágrimas, pero, ¡eh! Es que tampoco es perfecto aunque no le guste admitirlo. Que él, de vez en cuando, también necesita que le den un abrazo, que le pregunten y que le acaricien el pelo, que le manden un mensaje y que le guiñen un ojo mientras le susurran al oído un "yo también te echaré de menos". 
Por eso y por una serie de catastróficas desdichas, nosotros nos ocupamos, de vez en cuando, de que todo le vaya bien. Porque podemos perder muchas cosas, pero como le perdamos a él...
¿Qué harías tu sin nosotros, Daniel?
=3











14 comentarios:

  1. Amen, esas son las palabras con mayor sentido que he leido

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  2. Todos necesitamos un abrazo de vez en cuando, sobre todo esas personas que se pasan el día brindándolos.

    Bonita y muy cierta entrada ;)

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  3. Qué suerte que regale tantos abrazos :)

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  4. la música,,,bonita coincidencia ¿no? :)

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  5. Daniel y los leones... A veces el artificio es eso, sólo humo.
    El blanco parece el color de moda, y exprimir el corazón para mezclarlo con zumo de pomelo.
    No, que a Daniel no se lo coman los leones.

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  6. ¿Así que abrazos para dar y tomar éh? Qué suerte!

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  7. oh, me alegro de que ese Daniel sea tan apreciado por ti ^^
    leí entradas anteriores y me ha gustado tu blog, te sigo! =)

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  8. Vaya, me cae bien Daniel, y eso que no lo conozco, pero me siento tan identificado con todo lo que dices, y como lo dice... es fantástico el texto. Me encantó. Un abrazo compañera. La sigo.

    www.utopiaroja.blogspot.com

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  9. ME ENCANTA.
    genial, genial, genial!!!!
    Un beso!!
    y preciosa foto! :D

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  10. ¡ya me gustaría a mi tener un daniel en mi vida!
    te sigo.

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  11. ¿Cómo se puede regalar abrazos y estar enamorado del vino barato a la vez? ¡Si son cosas totalmente incompatibles!


    (un avión
    supersónico)

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  12. no sé cómo no me había pasado antes por aquí... me encanta, de verdad de la buena.

    Muaa.

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  13. Que bonita, esto le alegraría :D

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Grita un poquitín más alto...

Nubes


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